La comercialización de diversos productos frutícolas tropicales en Cusco enfrenta graves dificultades debido a los constantes deslizamientos de tierra provocados por las intensas lluvias actuales. Esta crisis impacta directamente en la estabilidad económica de numerosas familias que dependen exclusivamente de la venta de frutas regionales.
Leonardo Mendoza Osorio, experimentado comerciante del distrito de Santa Ana, provincia La Convención, región Cusco, explicó que el traslado de plátanos y limones resulta sumamente peligroso hoy mismo. Por lo tanto, el transporte de naranjas y mangos desde las fincas hacia los mercados principales sufre retrasos significativos por el mal estado vial. Sin embargo, agregó, las autoridades locales todavía no logran restablecer el tránsito fluido en las carreteras que conectan el interior de la provincia selvática.
Los transportistas deben enfrentar rutas interrumpidas que deterioran rápidamente la calidad de los productos frescos durante los viajes de abastecimiento comercial. Por consiguiente, la mercadería que proviene de las zonas rurales llega frecuentemente malograda a los puestos de venta final en el poblado cercano.
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Resulta fundamental mencionar que Mendoza realiza estas actividades comerciales junto a su esposa para sostener el hogar con mucho esfuerzo y dedicación. No obstante, el clima adverso genera pérdidas monetarias que reducen el capital de trabajo de los pequeños empresarios dedicados al rubro textil frutícola. Por esta razón, los trabajadores del campo solicitan urgentemente la intervención de maquinaria pesada para limpiar los tramos críticos de las carreteras.
Pérdidas económicas por derrumbes en Cusco
El impacto financiero de cada traslado de mercadería representa un golpe durísimo para el presupuesto de los humildes comerciantes de esta región. De igual importancia, Mendoza detalló que un camión con productos valorizados en cinco mil soles ya no genera el retorno económico esperado inicialmente.
Actualmente, cada viaje accidentado por los derrumbes provoca una pérdida neta de trescientos soles debido al mal estado de la fruta transportada. Por otro lado, la inversión realizada por las familias agrícolas se ve seriamente comprometida por estos factores climáticos que escapan a su control. La situación requiere una estrategia de contingencia para proteger el flujo de los productos ante la temporada pluvial.
Después de varios días de bloqueos, los precios en los mercados locales podrían experimentar alzas repentinas que afectarían directamente a los consumidores finales. Además, la vulnerabilidad de las vías de comunicación terrestre impide que el comercio de frutas tropicales mantenga su ritmo de crecimiento anual acostumbrado.
Por esta causa, los gremios de transportistas y agricultores exigen planes de mantenimiento preventivo para evitar el aislamiento total de sus fincas productivas. Esta crisis evidencia la necesidad de mejorar la infraestructura vial para garantizar la seguridad alimentaria de la provincia. Los comerciantes esperan que las condiciones climáticas mejoren pronto para recuperar sus niveles normales de ventas y estabilidad económica familiar.


