La Municipalidad Provincial de Puno (MPP), se limita a vender espacios públicos en todo el recorrido de la parada y veneración a la Virgen de la Candelaria; sin embargo, hay limitaciones en el control de la venta de asientos que realizan los vecinos, sostuvo la regidora Eliseny Vargas.
La concejal, quien preside la Comisión de Turismo y Desarrollo Económico del Concejo Municipal, precisó que existe una ordenanza municipal que regula el costo de asiento que debe fijar cada vecino al que la comuna le venda espacios.
“Por el TUPA nosotros vendemos a un precio fijo y la ordenanza precisa que cada asiento deba costar 30 soles, pero muchas veces ellos (vecinos) fijan otros costos”, precisó.
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En ese marco, dijo que como municipalidad tienen ciertas limitaciones y el control no puede ser tan riguroso, por ejemplo, cuando verificaron el costo de los asientos el año pasado, las personas que adquirieron estos, no dijeron realmente el monto que les cobraron.
A ello se suma que muchos vecinos alegan que quienes ocupan las sillas y palcos que ellos instalan, son familiares o simplemente se niegan a dar información, lo que no permite un control riguroso.
“La norma dice que, efectivamente el dueño de casa debe comprar el espacio para uso familiar, más no para la venta, pero eso no se cumple del todo”, agregó.
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