Un nuevo conflicto escala en Espinar debido a que la población de Pallpata exige garantías reales para la salud y el medio ambiente frente a la actual explotación a tajo abierto de la minera Antapaccay.
A través de un contundente pronunciamiento conjunto, diversas organizaciones sociales y comunidades campesinas originarias de Espinar (Cusco) manifestaron su rechazo absoluto a los planes de expansión de la minera Antapaccay en la zona. Por esta razón, el Comité de Lucha del distrito de Pallpata denunció que el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (SENACE) pretende aprobar la segunda Modificación del Estudio de Impacto Ambiental (MEIA) del proyecto Coroccohuayco sin incluirlos como Área de Influencia Directa.
Exigen un nuevo Estudio de Impacto Ambiental
Asimismo, los dirigentes exigen que la Compañía Minera Antapaccay realice un nuevo Estudio de Impacto Ambiental detallado que incluya una línea de base actualizada y respete el Convenio 169 de la OIT sobre Consulta Previa. El documento condena los actuales atentados contra la vida detectados en informes de Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) y Centro Nacional de Salud Ocupacional y Protección del Ambiente para la Salud (CENSOPAS), los cuales evidencian la presencia de metales pesados en los cuerpos de los comuneros locales. Este conflicto en Espinar resalta la desconfianza ciudadana hacia los mecanismos de participación que no han sido debidamente socializados ni transparentados por el Estado.
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Las bases sociales han solicitado la suspensión inmediata del trámite de aprobación de la 2da MEIA hasta que se resuelvan las demandas socio-ambientales de la provincia. Han otorgado un plazo de 72 horas para que una Comisión de Alto Nivel, encabezada por la PCM y los ministros competentes, llegue al distrito de Pallpata para entablar un diálogo directo.
De no cumplirse esta exigencia, el conflicto en Pallpata – Espinar podría derivar en acciones de fuerza, responsabilizando directamente a la minera Antapaccay y al Gobierno Nacional por cualquier consecuencia social negativa.
Gravedad del conflicto en Espinar
El rechazo de la Cuenca Qhapac Ñan y el Frente Ganadero refleja un malestar transversal que afecta la actividad económica tradicional de la zona alta. Por ello, la exigencia de transparencia sobre la real afectación de Coroccohuayco —que se estima será el doble que el proyecto actual— es el eje central de la movilización.
El reciente conflicto en Espinar pone a prueba la capacidad de respuesta del ejecutivo para mediar en territorios con un historial de pasivos ambientales y afectaciones a la salud pública, no remediados satisfactoriamente.
El distrito de Pallpata ratifica su decisión de defender la vida y el medio ambiente para las futuras generaciones, advirtiendo que no permitirán divisiones internas en su lucha reivindicativa. La presencia de organismos como la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y el SENACE en la zona es una condición no negociable para garantizar que la fiscalización ambiental sea técnica y no meramente administrativa.
La resolución del conflicto en Espinar depende de una respuesta política inmediata que priorice los derechos colectivos sobre los intereses de expansión minera.



