- Datos evidencian que la anemia infantil sigue siendo un problema relevante de salud pública, con desafíos en prevención y tratamiento oportuno.
La anemia infantil continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública en nuestra región. Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES), en 2024, más de la mitad (54%) de las niñas y niños de entre 6 meses a 3 años de edad presentan anemia. Esta cifra es un llamado urgente a la acción, ya que la enfermedad actúa como un muro invisible que frena el crecimiento físico, debilita el aprendizaje y reduce la capacidad de atención, memoria y rendimiento escolar.
En ese contexto, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) informó que solo el 36% de los niños y niñas de ese grupo etario ha consumido suplementos de hierro, esenciales para prevenir y tratar la anemia.
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“La anemia infantil no solo tiene efectos en la salud, sino que también genera costos económicos para la región, al afectar la formación de habilidades desde los primeros años y reducir el rendimiento educativo y laboral en el futuro. Cuando este problema persiste, se traduce en menores niveles de productividad y limita la capacidad del Cusco para sostener su crecimiento y mejorar el bienestar de su población en el largo plazo”, explicó Erick Chuquitapa, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Esta situación se agrava por las limitaciones estructurales del sistema de salud. De acuerdo con el Ministerio de Salud, durante 2024, el 100% de los establecimientos del primer nivel de atención en la región operaron con infraestructura y personal insuficientes, lo que representa un problema crítico, considerando que estos centros ayudan a la prevención, detección temprana y seguimiento de la anemia infantil.
El Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP) señala que si se lograran avances en los determinantes de salud incluidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible –como el acceso a servicios de salud, alimentación adecuada y condiciones de vida básicas– se podrían lograr reducciones significativas en la anemia infantil. El estudio señala que mejorar la disponibilidad oportuna de suplementos de hierro, fortalecer el número de personal de salud, optimizar la infraestructura de centros de atención primaria y asegurar el seguimiento continuo a las familias podría reducir de manera significativa la prevalencia de la anemia.
“Un primer nivel de atención sin personal médico, infraestructura adecuada ni insumos suficientes pierde su capacidad preventiva y retrasa la atención oportuna. Esto debilita la efectividad de los servicios de salud y afecta directamente el bienestar de las personas, especialmente en etapas tempranas, donde una intervención a tiempo puede cambiar el curso de la enfermedad”, finalizó.


