Autoridades originarias, subprefectos y pobladores de Puno mostraron su descontento por la falta de organización en la entrada de Kapus, realizada el pasado 1 de febrero en el Arco Deústua, como parte de las celebraciones por la Virgen de la Candelaria.
Según testimonios, la actividad, que suele ser un símbolo de unidad y tradición, se desarrolló de manera caótica y apresurada, sin el orden ni la solemnidad que la caracterizan en marco de la Festividad Virgen de la Candelaria.
El alcalde del centro poblado de Collacachi, Joel Figueroa Gonzales, señaló que la ceremonia perdió su esencia este año y explicó que las autoridades originarias llegaron al Arco Deustua sin una guía clara, cada grupo actuando por su cuenta.
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«No hubo coordinación, cada quien hizo lo que consideró, sin seguir un protocolo», comentó Figueroa, quien resaltó que esto restó importancia a un ritual que siempre ha sido central en la festividad de Candelaria.
Figueroa detalló que, durante la mañana, las autoridades se concentraron en el arco, pero sin un horario definido ni una estructura organizada. Algunos realizaron sus ofrendas a la Pachamama de forma dispersa y, luego, descendieron por el jirón Independencia y el jirón Lima para quemar la leña en el parque Manuel Pino.
«Todo se hizo de manera improvisada, sin el respeto que merece esta tradición», añadió, al indicar que esto generó confusión entre los participantes y asistentes, quienes esperaban un evento más solemne y representativo.
Criticó que, en años anteriores, la entrada de Kapus contaba con una logística bien planificada, donde cada paso tenía un significado y un orden. «Este 2026, en cambio, faltó liderazgo para dirigir la actividad», afirmó.
Ante esta situación, Figueroa hizo un llamado a las autoridades regionales y organizadores para que reflexionen y corrijan estos errores de cara a las próximas ediciones. «La Virgen de la Candelaria es una festividad que une a Puno, y eventos como este deben realizarse con el cuidado y la dignidad que merecen», recalcó.
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