Lo que pasó en la economía del Cusco durante 2025 no es solo un dato: es algo que se empieza a sentir en el día a día. Según la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), la región registró una caída de -2,6%, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), siendo una de las pocas en retroceder ese año junto a Moquegua y Tumbes.
Para entenderlo mejor, hay que mirar lo que venía pasando. Después de la pandemia, Cusco empezó a reactivarse en distintos sectores. Sin embargo, ese impulso no se mantuvo con la misma fuerza y, poco a poco, ese mayor movimiento fue bajando hasta terminar en una caída en 2025.
“Cuando se dice que la economía de Cusco cayó -2,6%, significa que, comparado con el año anterior, hubo menos movimiento en general. Por ejemplo, si un negocio antes vendía 100 al mes, ahora vende 97 o 98; si una empresa pensaba contratar a 10 personas, quizá ahora contrata a 7 u 8. Hay un pequeño retroceso en muchas actividades al mismo tiempo, y cuando eso pasa en toda la región, se siente en menos oportunidades y en ingresos más ajustados”, explicó Erick Chuquitapa, economista de REDES.
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Más que un cambio brusco, lo que se ve es una tendencia: el crecimiento fue perdiendo impulso de forma gradual. En buena medida, esto responde a la importancia que tienen sectores como la minería y el gas en Cusco, que suelen marcar el pulso de la actividad económica en la región. Cuando estos sectores crecen, impulsan a otros; pero cuando se desaceleran, el impacto se siente en toda la región.
Precisamente, según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), los sectores de extracción de petróleo, gas y minerales representan el 41,8% del PBI regional, mientras que la construcción aporta el 10,3%. Esto refleja que el desempeño de estos sectores tiene un peso importante en el rumbo de la economía, por lo que entender su evolución es importante para sostener el crecimiento en el tiempo.
A esto se sumó un año complicado para otras actividades como el agro y la construcción, que también tuvieron un desempeño más bajo de lo esperado. Hacia el cierre del año, hubo cierta recuperación apoyada en la inversión pública, lo que ayudó a darle algo de dinamismo.
¿Por qué es importante que la economía pueda crecer?
El menor dinamismo registrado no se queda en cifras: termina reflejándose de distintas formas. Cuando una región crece, lo que está pasando en el fondo es sencillo: se produce más, hay más obras, más comercio, más servicios, y se requieren más trabajadores. El crecimiento económico sostenido, finalmente, genera más empleo de mejor calidad. De hecho, según el Banco Mundial, cerca del 85% de la reducción de la pobreza en el Perú entre 2004 y 2019 se explicó por el crecimiento económico.
Sin embargo, el camino opuesto también es claro. Cuando la economía se frena, la creación de empleo se desacelera, el trabajo se vuelve inestable y, con el tiempo, aumenta el desempleo.
“Lo importante es entender que detrás de cada dato hay personas. Si la economía se mueve menos, hay menos opciones de trabajo. Y si hay menos trabajo, las familias tienen más incertidumbre sobre sus ingresos y su día a día”, sostuvo Chuquitapa.
La caída registrada en 2025 abre una oportunidad para repensar cómo retomar una senda de crecimiento más sólida en Cusco. La región tiene ventajas claras –desde su potencial turístico hasta su base agrícola y recursos naturales–, pero convertir ese potencial en crecimiento sostenido requiere condiciones habilitantes: más inversión privada, mejor infraestructura, capital humano más preparado y una gestión pública que genere confianza. “En la medida en que estos elementos se alineen, Cusco puede no solo salir del terreno negativo, sino también crecer de forma más estable y aprovechar mejor sus propias fortalezas”, concluyó el especialista.

