En mayo del dos mil veintiséis, la revista National Geographic publicó un reportaje sobre el complejo de arqueología con el nombre de T’aqrachullo. Seguidamente, los medios de comunicación utilizaron la comparativa afirmando que esta nueva ciudadela inca en cusco supera a Machu Picchu. Por lo tanto, la publicación generó desinformación porque las personas asumieron que el lugar constituía un hallazgo de sorpresa en la actualidad. Físicamente, este sitio de la provincia de Espinar reposa sobre una meseta a noventa metros sobre el cañón del río Apurímac. Además, el terreno de diecisiete hectáreas representa un asentamiento de distribución con separación y no una urbe con concentración de estructuras. Allí, los expertos documentaron seiscientas construcciones de piedra que incluyen viviendas, santuarios, tumbas, espacios de ceremonia y recintos de la denominación kallankas. De igual forma, el arqueólogo Dante Huallpayunca lideró un equipo que encontró tres mil lentejuelas de oro, plata y también de cobre. Originalmente, los habitantes del siglo dieciséis utilizaban estos elementos de metal para adornar las vestimentas de ceremonia para la élite de gobierno. Por su parte, el Ministerio de Cultura de Perú lleva ejecutando excavaciones de sistema en la zona desde el año dos mil diecinueve. Consecuentemente, los pobladores del área conocían el lugar con anticipación aunque el circuito de turismo con masas mantenía una distancia de allí. Paralelamente, Johan Reinhard debate desde los años noventa que esta locación representa a Ancocagua según la mención en las crónicas de colonia. Asimismo, las evidencias de barricadas demuestran que los incas sabotearon las entradas para bloquear el acceso de los conquistadores con origen en España.
La Estrategia De Comercio Detrás De La Nueva Ciudadela Inca En Cusco
A pesar del tamaño, Machu Picchu conserva una importancia de nivel cumbre por su estado de conservación, microclima e ingeniería contra sismos. Frente a esto, el revuelo de los medios constituye el preludio para una explotación de comercio e infraestructura de la nueva ciudadela inca en cusco. Por consiguiente, el Gobierno de la Región de Cusco confirmó que iniciará la construcción de una obra de ruta en tierra el quince de junio. Específicamente, este proyecto abarca cuarenta y cuatro kilómetros de longitud y demanda una inversión que supera los trescientos millones de soles. Naturalmente, la carretera busca facilitar el paso del turismo para conectar a las poblaciones de la zona de los Andes de la región. Como resultado, esta acción transformará al asentamiento de T’aqrachullo en un nodo de economía que aliviará la congestión de personas en Machu Picchu. En conclusión, los hallazgos demuestran que este lugar de la provincia funcionó como un centro de política, religión y comercio de jerarquía en poder. Sin duda, este bastión de piedra reescribe la ruta del Qhapaq Ñan en dirección hacia el área sur del territorio del Tahuantinsuyo. Finalmente, la narrativa de la metrópoli en descubrimiento funciona como una herramienta de mercadotecnia para justificar la inyección de capital del Estado.

