Lo primero que aparece en el video es una explosión. A unos metros, una excavadora se incendia entre montículos de tierra, en las alturas de Chumbivilcas, Cusco. Quien graba hace un paneo del lugar mientras varias personas se acercan hasta el punto donde ocurrió la detonación.
No fue un accidente. La escena corresponde a una operación de interdicción contra actividades mineras que, según las autoridades, se desarrollan sin autorización y generan impactos ambientales.
La intervención ocurrió en Choccoyo, distrito de Colquemarca. Efectivos policiales ubicaron maquinaria pesada utilizada para actividades mineras y destruyeron algunas unidades. También intervinieron y destruyeron lavaderos de mineral y pozas de lixiviación donde se procesaba material sin autorización.
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Minería en expansión desde 2022
La actividad minera informal e ilegal comenzó a crecer en Choccoyo desde 2022. En esta zona se extrae oro y cobre mediante labores en socavones y operaciones a cielo abierto.
El crecimiento se produjo después de la pandemia. Algunos de los mineros que llegaron a la zona habían trabajado antes en La Rinconada, en Puno; Caravelí y Secocha, en Arequipa; y La Pampa, en Madre de Dios. Al regresar a sus comunidades, empezaron a abrir socavones y remover grandes cantidades de tierra en busca de mineral.
El avance de esta actividad también se observa en la ruta hacia Santo Tomás, capital de Chumbivilcas. La carretera atraviesa el corredor minero del sur, utilizado por grandes empresas como Las Bambas para transportar minerales hacia el puerto de Matarani. A ambos lados de la vía se observan extensos montículos de tierra removida.
El valor del oro
Una investigación periodística publicada en 2024 reveló que la extracción puede resultar más rentable que otras actividades económicas de la zona. Una tonelada de material que contiene un gramo de oro puede alcanzar un valor de entre S/ 100 000 y S/ 120 000. Si contiene medio gramo, su valor puede llegar a unos S/ 60 000.
El auge de la actividad minera también ha cambiado el paisaje urbano de Colquemarca, que se ha expandido con nuevas construcciones de fierro, cemento y ladrillo.
Riesgo para los ríos
Las operaciones de interdicción buscan, entre otros objetivos, evitar que continúe la contaminación del río Sainata, afluente del Velille, y de otros pequeños cursos de agua afectados por las actividades de extracción y procesamiento de oro y cobre.
Pero el operativo también ha generado cuestionamientos entre algunos pobladores de Chumbivilcas. Un sector considera que estas acciones afectan principalmente a pequeños mineros y mineros artesanales y acusa al Gobierno de criminalizar esta actividad.
“La minería artesanal ya sufre consecuencias del gobierno de Keiko Fujimori”, escribió en sus redes sociales Cayo Huaytani Valencia, exdirigente social de Chumbivilcas.


