Los colegios cusqueños con mejores resultados cuentan con servicios básicos, internet y computadoras que fortalecen el aprendizaje y elevan la calidad educativa.
En Cusco, no todos los estudiantes tienen las mismas oportunidades de aprender. Un reciente informe del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP) y la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) reveló que, si todas las escuelas públicas de la región siguieran el modelo de los colegios que destacan por sus buenos resultados, más alumnos podrían mejorar su rendimiento. La clave está en replicar lo que ya funciona: buenas prácticas de enseñanza y condiciones adecuadas dentro de las aulas.
La investigación tomó como referencia a los colegios públicos de Cusco que hoy obtienen los mejores resultados en Lectura y Matemática. Se comparó el desempeño del resto de estudiantes de segundo de secundaria en la región para medir el verdadero potencial al que podríamos llegar si todas las escuelas aplicaran métodos similares. En lugar de hacer comparaciones lejanas con países desarrollados o colegios privados, el estudio se basa en ejemplos reales y cercanos.
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“Hoy, apenas el 12% de estudiantes de segundo de secundaria en Cusco alcanza un nivel satisfactorio en Matemáticas. Si todas las escuelas públicas replicaran las fortalezas de las que ya destacan, ese porcentaje podría elevarse a casi el 30%. En Lectura, la mejora sería aún mayor: alrededor del 54% de los alumnos lograrían un buen desempeño, frente al 18% que registramos actualmente. Tomar como referencia estas buenas prácticas es un primer paso; posteriormente, se deben implementar estrategias focalizadas que refuercen la formación docente y aseguren un uso eficiente de los recursos educativos”, explicó María Pía Basurto, investigadora del CIUP.
¿Qué tienen en común los colegios públicos que logran los mejores resultados? Operan en condiciones más favorables que el promedio: tienen acceso a servicios básicos; agua potable, electricidad y desagüe, además cuentan con conexión a Internet y computadoras o laptops para sus estudiantes, lo que evidencia la importancia de la tecnología para el aprendizaje. Estas diferencias son significativas sobre todo en zonas rurales, donde las deficiencias son mayores y los resultados más preocupantes.
“Al concluir la educación básica, los jóvenes deberían contar con un conjunto de habilidades para integrarse a una fuerza laboral productiva, lograr mejores oportunidades y, mayores ingresos y bienestar para sus familias. Si hoy no se invierte para mejorar el nivel de aprendizaje, será muy difícil reducir la pobreza, sostuvo a su turno Erick Chuquitapa, economista de REDES.
La propuesta es generar conciencia sobre cuánto más se podría lograr con los recursos y experiencias que ya existen en el sistema. Si las políticas públicas lograran identificar y replicar las prácticas exitosas de las mejores escuelas, los avances serían significativos y sostenidos. Además, se alienta a las familias a informarse y exigir a sus autoridades locales y regionales que prioricen la educación como eje de desarrollo.
“La experiencia de este estudio demuestra que el cambio es posible si se identifican y extienden las condiciones que ya funcionan, revelando un potencial que se debe alcanzar. Garantizar servicios básicos, acceso a tecnología y una mejor formación docente requiere decisiones firmes del Estado, que debe asumir plenamente la garantía del derecho a una educación de calidad. Hacerlo beneficiará a los estudiantes de hoy y tendrá un impacto duradero en el desarrollo del país”, finalizó Chuquitapa.