Las juntas vecinales de seguridad ciudadana en Huamanga enfrentan una creciente ola de inseguridad, pero carecen de los implementos necesarios para realizar un trabajo efectivo. Bill Clinton Díaz Sala, coordinador provincial de estas juntas, afirma que el aumento de delitos, como el robo en motos lineales, ha puesto en evidencia la urgente necesidad de recursos adecuados para combatir la delincuencia.
Gerald Sánchez, coordinador regional, explica que las juntas dependen de la implementación proporcionada por los gobiernos locales.
“Sin chalecos, silbatos, alarmas comunitarias y cámaras de videovigilancia, nuestra capacidad de patrullaje se ve limitada”, manifiesta. La falta de iluminación en algunos sectores también pone en riesgo a los voluntarios que realizan rondas nocturnas.
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Ambos coordinadores insisten en que la seguridad ciudadana no solo debe ser responsabilidad de la Policía Nacional del Perú y las autoridades locales, sino que requiere la participación activa de la comunidad. Sin embargo, para que los ciudadanos se organicen y participen, es crucial que cuenten con los recursos necesarios.
La falta de confianza en las autoridades y la burocracia en el proceso de denuncias complican aún más la situación. Las juntas vecinales buscan motivar a la población para que se una a sus esfuerzos, pero subrayan que esto solo será posible si se les proporciona la logística adecuada.
“No podemos esperar a ser víctimas para actuar; necesitamos estar equipados para responder a la inseguridad”, concluyen los coordinadores.
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