Malestar y preocupación viene generando entre deportistas y vecinos el pésimo estado en el que ha quedado el estadio Leoncio Prado luego del desarrollo del Carnaval Rural.
El recinto, que semanas atrás había sido acondicionado y aplanado para garantizar un espacio adecuado y seguro para la práctica deportiva, hoy luce totalmente deteriorado, intransitable y cubierto de lodo. Si bien las manifestaciones culturales y danzas carnavalescas forman parte de las tradiciones y merecen ser promovidas, lo ocurrido en esta oportunidad evidencia una grave falta de organización, control y respeto por los espacios públicos.
De acuerdo con los vecinos, el daño no se debe únicamente a las intensas lluvias registradas en los últimos días, sino principalmente al ingreso de comerciantes con vehículos al interior del estadio, quienes trasladaron carga pesada, removieron la tierra y destruyeron por completo la superficie del campo deportivo.
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“Este estadio estaba parejo, se podía entrenar sin problemas. Ahora parece una chacra, lleno de huecos y barro. ¿Quién va a responder si alguien se lesiona?”, cuestionó un vecino. El terreno quedó desnivelado, enlodado y en condiciones peligrosas, dificultando seriamente la realización de actividades físicas y poniendo en riesgo la integridad de niños, jóvenes y deportistas que utilizan diariamente este espacio.
A ello se suma la acumulación de residuos, basura y restos de las celebraciones, lo que refleja, según los deportistas, una total falta de responsabilidad por parte de los organizadores del evento. “Para vender sí entraron con camiones y carros, pero para limpiar y dejar como estaba, nadie aparece. No es justo que destruyan el único estadio que tenemos”, manifestó otra vecina, quien pidió mayor fiscalización por parte de las autoridades. De igual manera, se advirtió que el alquiler de un espacio público no puede convertirse en una excusa para su deterioro, más aún cuando se trata del único lugar disponible para la práctica deportiva y recreativa en la zona.
En ese sentido, exhortaron que la institución u organización responsable asuma su compromiso y destine los ingresos recaudados durante los carnavales al arreglo inmediato del campo, mediante el aplanado adecuado del suelo y una limpieza integral del estadio. “La cultura se respeta, pero también el deporte y la salud de nuestros hijos. Queremos carnavales, pero no a costa de destruir lo poco que tenemos”, acotó.
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