La Semana Santa en Ayacucho volvió a consolidarse como uno de los principales destinos de turismo religioso del Perú, con más de 30 mil visitantes durante las celebraciones. Sin embargo, el balance evidencia avances en promoción, pero también brechas que afectan su sostenibilidad. Según la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo (Dircetur), la festividad —realizada del 25 de marzo al 5 de abril— registró una permanencia promedio de tres días.
No obstante, autoridades locales estiman que entre el 2 y el 5 de abril llegaron entre 16 mil y 17 mil turistas, lo que refleja diferencias en las cifras y la necesidad de mayor precisión en los indicadores. Entre los factores que impactan en la afluencia destaca la deficiente conectividad vial, especialmente en la vía Los Libertadores.
A ello se suman problemas en la organización, como el control de actividades en el Centro Histórico y prácticas que afectan el carácter religioso de la festividad. Pese a los esfuerzos de promoción y la diversificación de circuitos turísticos en distritos como Vinchos, Cangallo y Quinua, persisten limitaciones en infraestructura, servicios y gestión del espacio público. Aunque se proyectan iniciativas para fortalecer la oferta turística, el desafío sigue siendo garantizar condiciones adecuadas para un crecimiento sostenible que preserve el valor cultural de la festividad.
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