En un contexto electoral marcado por la incertidumbre y la polarización, el Arzobispo de Arequipa, Monseñor Javier del Río Alba, ha compartido una serie de reflexiones sobre la segunda vuelta que, detrás de un llamado formal a la meditación ciudadana, hacen un sutil desincentivo al voto por el candidato Roberto Sánchez y un implícito respaldo a la postulación de Keiko Fujimori.
A pesar de iniciar su intervención exhortando a los peruanos a estudiar y analizar las «dos propuestas bastante distintas» con miras al «bien común» , el prelado no tardó en abandonar la neutralidad técnica para cuestionar severamente las promesas de la izquierda, enfocándose en la viabilidad económica y el fantasma de los modelos extranjeros.
La crítica al aumento del salario mínimo
Uno de los puntos donde Del Río Alba se mostró más incisivo fue la propuesta de elevar el sueldo mínimo a S/ 1,500. Aunque matizó diciendo que «no es técnico en la materia», inmediatamente alertó sobre las supuestas consecuencias «catastróficas» que esta medida tendría para las micro y pequeñas empresas, sugiriendo que dispararía la informalidad laboral.
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Sin embargo, el sesgo de la autoridad religiosa se hizo evidente al contrastar directamente los planes de gobierno de ambos candidatos mediante una alarmante geopolítica ligeramente sesgada.
Sobre el candidato presidencial por Juntos por el Perú, el arzobispo vinculó directamente su plan con regímenes fuertemente estigmatizados.
«El señor Sánchez propone un plan de gobierno que se ha aplicado ya en Cuba, que se ha aplicado en Venezuela, que se ha aplicado en Bolivia. Pues muy bien, vamos a ver cómo han terminado esos países. Pues si queremos terminar así, habrá que votar por él».
En contraposición, Del Río Alba presentó la propuesta de Fuerza Popular como la opción de la continuidad y la estabilidad.
«La señora Fujimori propone un plan de gobierno destacando ciertos aspectos, muy bien, que se han venido ya aplicando en el Perú… ¿Queremos que la economía siga de esta manera?, etcétera, etcétera, votemos por ella».
Una neutralidad condicionada
Del Río Alba intentó matizar su postura agregando que el statu quo actual requiere «reformas serias» debido a un «Estado inoperativo», el peso de sus declaraciones previas elabora un relato difícil de ignorar. Al enmarcar la elección como una decisión entre el colapso al estilo caribeño o la preservación del modelo económico vigente, el discurso del prelado acaba incitando al voto por Keiko Fujimori.
Bajo el argumento de evaluar qué propuestas son «viables» de cara a Dios , las declaraciones del Arzobispo terminan alimentando, de manera sutil pero efectiva, la misma polarización que él mismo critica en las redes sociales, inclinando la cancha a favor del fujimorismo bajo la conocida premisa del «mal menor» o la continuidad económica.
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