- Entre abril y octubre del 2025, el santuario operó al 93% de su capacidad, dejando 79 mil 500 entradas sin utilizar.
Este 7 de julio se celebra el Día del Santuario Histórico de Machu Picchu, fecha adoptada para conmemorar su redescubrimiento en 1911 y su elección como una de las Siete Maravillas del Mundo en 2007. En este marco, Erick Chuquitapa, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) sostuvo que el camino para fortalecer el destino no pasa necesariamente por cambiar los límites de aforo, sino por hacer más fluido el proceso de llegar al santuario.
Durante el primer trimestre de 2026, Machu Picchu recibió 265 mil 326 visitantes. Es una cifra importante, pero todavía un 14% por debajo de los niveles de 2019, cerca de 42 mil visitas menos. La brecha sugiere que el destino aún no ha recuperado su ritmo.
En este contexto, REDES reveló que, entre abril y octubre de 2025 –periodo que concentra la temporada de mayor flujo–, el sistema operó al 93% del aforo establecido. Esta afluencia se tradujo en 1 millón 39 mil ingresos a Machu Picchu. Sin embargo, al mismo tiempo, un número considerable de entradas quedaron sin utilizarse: 79 mil 500, un promedio de 370 accesos diarios. Se trata de una señal de que parte de la demanda se está perdiendo en el camino.
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¿Qué falla en el sistema?
De acuerdo con los operadores turísticos, el actual sistema de venta es inflexible para los turistas, pues no permite corregir errores de tipeo en nombres o documentos, ni reprogramar fechas ante imprevistos. Cuando un cupo no se usa, simplemente se pierde y no se reasigna a otro viajero. A eso se suma que la reserva presencial de mil entradas diarias en Machu Picchu Pueblo lleva a los turistas a hacer largas filas para intentar conseguir un boleto, sin garantía de éxito.
Hay, además, un cuello de botella en la preferencia de los visitantes. El circuito 2 es el más completo, y permite la vista clásica de la ciudadela, por lo que se agota rápidamente en la plataforma digital. Muchos viajeros que no consiguen ese circuito desisten de visitar Machu Picchu por completo.
Lo que está en juego: Machu Picchu dinamiza la economía cusqueña
Solo en venta de entradas, el santuario generó 250 millones de soles durante el último año; recursos que resultan vitales, pues contribuyen directamente a la conservación ambiental del destino, el mantenimiento arqueológico y la gestión de su entorno natural. Pero el impacto económico más amplio ocurre fuera de la taquilla.
Según el Ministerio de Cultura, cerca del 96% de las divisas asociadas a la visita al santuario terminan dinamizando directamente la cadena productiva local y generando ingresos para miles de cusqueños. “Cuando un turista planifica su visita a Machu Picchu, distribuye su gasto entre hospedajes de diversas categorías en Cusco, el Valle Sagrado y Machu Picchu Pueblo; la alimentación en restaurantes que se abastecen directamente de la producción agrícola local; y el comercio directo a través de la adquisición de textiles y recuerdos elaborados por maestros cusqueños, junto con la contratación de guías oficiales. De hecho, un turista internacional que visita nuestra región durante las fiestas de julio, gasta, en promedio 3,979 soles durante su estadía en Cusco, de acuerdo con el Mincetur”, sostuvo Chuquitapa.
¿Qué se puede hacer?
Chuquitapa señaló que una plataforma digital centralizada que permita corregir datos, reasignar cupos no utilizados y dar mayor flexibilidad a los circuitos de visita, es un punto de partida para mantener la confianza de las agencias, que requieren certezas operativas en servicios clave para mantener al Cusco en sus catálogos de viaje. Sin embargo, el economista precisó que el verdadero inconveniente no está en que se vendan entradas de forma presencial, sino en la falta de coordinación, algo que requiere más que solo tecnología.
“Es indispensable articular un espacio de toma de decisiones coordinado entre distintos actores de la sociedad hacia una planificación institucional de largo plazo. Al conmemorarse un año más del reconocimiento global de Machu Picchu, la meta se orienta hacia una gestión eficiente de los flujos, donde la tecnología, la flexibilidad y la previsión actúen como puentes para el desarrollo de la región y la sostenibilidad de nuestro principal patrimonio”, concluyó Chuquitapa.


