La tierra volvió a sacudir la región y, con ella, también vuelve una pregunta que Trujillo no puede seguir postergando: ¿qué ocurriría con su Centro Histórico si un terremoto de gran magnitud golpeara la ciudad? Los recientes movimientos sísmicos registrados en Venezuela, Colombia y el centro del Perú recuerdan que los terremotos no avisan y que la prevención debe comenzar mucho antes de que ocurra una emergencia. El caso colombiano de este lunes, con un sismo de magnitud 7,4, constituye un nuevo llamado de atención para una ciudad que conserva un patrimonio arquitectónico tan valioso como vulnerable.

En Trujillo, la advertencia no es una especulación. La propia Municipalidad Provincial ha identificado 41 casonas consideradas de alto riesgo, entre ellas algunos templos, luego de evaluaciones realizadas junto con la Dirección Desconcentrada de Cultura. Se trata de inmuebles antiguos que, en algunos casos, permanecen abandonados, presentan deterioro estructural o han tenido que ser apuntalados con soportes provisionales. Ante un movimiento telúrico severo, algunas de estas edificaciones podrían colapsar y convertir calles altamente transitadas en zonas de peligro.
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Centro histórico: una trampa mortal
El dato más preocupante es la dimensión del posible desastre. La Gerencia de Gestión del Riesgo de Desastres de la Municipalidad Provincial de Trujillo estima que entre el 60 % y 70 % del Centro Histórico podría resultar afectado por un sismo de gran magnitud, debido principalmente a la antigüedad de las edificaciones y a la ausencia de reforzamientos estructurales en muchas de ellas. El antecedente reciente de viviendas de adobe que colapsaron durante un sismo de magnitud 5,1 demuestra que la vulnerabilidad de las construcciones antiguas no es una amenaza teórica.
El problema, además, tiene una complejidad que trasciende a la Municipalidad. Muchas de las casonas son propiedades privadas y sus propietarios no realizan trabajos de mantenimiento o reforzamiento. A esto se suma que cualquier intervención en inmuebles patrimoniales debe respetar las características arquitectónicas originales y contar con autorización de Cultura. La falta de incentivos para recuperar estas edificaciones termina alimentando un círculo peligroso: conservar el patrimonio sin intervenirlo adecuadamente puede terminar poniendo en riesgo precisamente aquello que se pretende preservar.
El Centro Histórico de Trujillo no puede esperar a que ocurra un terremoto para comprobar lo que hoy ya advierten los especialistas. Sus casonas son parte de la identidad de la ciudad y un atractivo para miles de visitantes, pero algunas también representan un riesgo para quienes viven, trabajan o transitan diariamente por sus calles. La prevención exige identificar, señalizar, intervenir y, cuando corresponda, restringir el acceso a los inmuebles más peligrosos. No se trata de esperar con miedo al próximo terremoto, sino de evitar que una amenaza conocida termine convertida en una tragedia anunciada.
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