Hundió su candidatura presidencial César Acuña Peralta en las elecciones del 12 de abril, tras obtener solo el 1,1% de votos válidos a nivel nacional, equivalente a 175 648 sufragios, al 91,8% de actas procesadas, lo que lo dejó por debajo de la valla electoral.
En la región de Puno, el resultado fue aún más devastador: Alianza para el Progreso apenas sumó 3 539 votos, que equivalen al 0,5%, una cifra inferior al 1% que marcó su colapso electoral en esa zona del país.
El candidato por Alianza para el Progreso en Puno, Walter Jilapa Santander, reconoció que el debate presidencial fue determinante para sepultar al partido, pues señaló que Fernando Olivera los enterró junto a su candidato presidencial César Acuña.
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Jilapa Santander explicó que Acuña cometió su error más grave durante el primer debate: guardó silencio cuando Olivera lo acusó de pertenecer a una banda criminal denominada el CEPO, lo que generó la percepción de que «el silencio otorga», y precipitó su caída electoral.
A pesar de realizar la mayor inversión económica de la campaña, el partido no logró convertir ese gasto en votos; Jilapa Santander admitió que el debate dejó una lección: el dinero no lo es todo en política.
Con miras a futuras contiendas, Jilapa Santander señaló que el partido debe replantear su estrategia de comunicación y que los candidatos deben responder con firmeza en el debate, pues el silencio ante una acusación de esa magnitud resultó letal para la campaña.
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