- Tras 14 años de espera y una inversión que se multiplicó por cinco, garantizar su funcionamiento será necesario para mejorar la atención de miles de cusqueños.
El Hospital Antonio Lorena de Cusco está cada vez más cerca de ser entregado, pero su puesta en funcionamiento plantea un nuevo desafío económico. De acuerdo con información del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) analizada por la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), el proyecto contempla S/18,6 millones para operación y S/10,3 millones para mantenimiento durante su primer año de operatividad. En conjunto, son cerca de S/29 millones que reflejan la necesidad de contar con recursos para sostener los servicios de esta infraestructura hospitalaria.
Esta nueva etapa llega después de más de una década de retrasos y un incremento significativo de la inversión. El proyecto, declarado viable en 2009 por S/291,6 millones, registra actualmente un costo actualizado de S/1.484,4 millones. Es decir, la inversión se multiplicó por cinco, según los registros del MEF revisados por REDES.
“Después de tantos años de espera y de una inversión que se ha multiplicado por cinco, el principal reto no es solamente entregar un edificio moderno. También debemos garantizar que existan los recursos, el personal y las condiciones necesarias para que el hospital pueda atender adecuadamente a los pacientes. Una obra pública cumple su propósito cuando se traduce en mejores servicios para la población”, señaló Franco Saito, economista de REDES.
Cusco espera mejoras concretas en la atención de salud
La necesidad de fortalecer los servicios hospitalarios en Cusco es evidente. Según información de la OCDE, el 69,2% de los usuarios de establecimientos del Ministerio de Salud en la región calificó la atención como buena o muy buena, frente al 83,3% registrado a nivel nacional.
A ello se suma la presión sobre los servicios especializados. De acuerdo con datos del Minsa revisados por REDES, la ocupación de camas de cuidados intensivos para adultos alcanzaba el 94%. El nuevo Antonio Lorena busca responder a esta demanda con 520 camas, más del doble de las 247 actuales, además de equipamiento biomédico especializado y una capacidad proyectada para atender a más de 444 mil personas.
Sin embargo, disponer de infraestructura y equipamiento no garantiza, por sí solo, una mejor atención. También se requiere personal suficiente, mantenimiento oportuno y financiamiento sostenible para asegurar la continuidad de los servicios.
“Para las familias cusqueñas, lo importante será poder acceder a una consulta, una operación o un tratamiento especializado sin enfrentar nuevas demoras. Por eso, las autoridades deben asegurar que la entrega del hospital vaya acompañada de un plan claro para su funcionamiento y mantenimiento. Después de una inversión de esta magnitud, cada sol debe traducirse en una mejor atención para la población”, concluyó el economista de REDES.


