La organización Plan International lanzó una advertencia urgente sobre la situación de la infancia femenina en Perú durante este inicio del año 2026. El reporte indica que más de setenta niñas de hasta catorce años se convirtieron en madres solo en los dos primeros meses actualmente.
Esta cifra evidencia que las uniones forzadas en Perú persisten a pesar de la ley que prohíbe el matrimonio de personas menores de edad. Un sondeo reciente revela que una de cada cuatro personas todavía considera aceptable que una menor se una a su pareja embarazada. Esta normalización de la violencia sexual y reproductiva daña profundamente el futuro de miles de adolescentes que viven en zonas rurales hoy.
El embarazo temprano se manifiesta como una causa y consecuencia directa de las uniones tempranas detectadas en diversas comunidades del territorio nacional peruano. Selmira Carreón, representante de Plan International, explicó que muchas veces estos embarazos son producto de actos de violencia sexual contra menores vulnerables. La respuesta social equivocada suele forzar a la niña a convivir con su agresor bajo el pretexto de formar una familia tradicional.
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Las estadísticas señalan que el noventa por ciento de las mujeres unidas a temprana edad en áreas rurales ya eran madres adolescentes originalmente. Las uniones forzadas en Perú representan una práctica nociva que perpetúa ciclos de violencia física, psicológica y también económica dentro del hogar.
Consecuencias de las uniones forzadas en Perú
La historia de Flor ilustra perfectamente cómo el entorno comunitario presiona a las niñas para iniciar una vida adulta sin estar preparadas físicamente. Ella quedó embarazada a los quince años y fue obligada por su propia familia a unirse al padre del bebé mayor de edad. Esta decisión desencadenó un doloroso ciclo de maltrato que afectó incluso a sus padres durante la convivencia forzada bajo un mismo techo.
Aunque la Ley número treinta y un mil novecientos cuarenta y cinco prohíbe el matrimonio infantil, las uniones informales siguen ocurriendo hoy. El ochenta y dos por ciento de las víctimas de estas prácticas son mujeres adolescentes que terminan viviendo en condiciones de precariedad.
Ada Mejía, Gerente de la organización, enfatiza la urgencia de reconocer esta práctica como una forma de violencia sistemática contra la mujer peruana. Desde noviembre del año pasado se desarrolla la campaña denominada Niñas Libres de Uniones Forzadas en articulación con diversas entidades del Estado. El objetivo principal es cuestionar las prácticas culturales que dañan el desarrollo integral de las adolescentes en las comunidades más alejadas del país.
La educación y la sensibilización en los hogares resultan fundamentales para detener la normalización de estos abusos que destruyen los sueños infantiles. Las líderes adolescentes participan activamente en este esfuerzo para exigir el respeto absoluto a sus derechos fundamentales y a su libertad personal.
La búsqueda de un mejor futuro económico suele ser una de las razones erróneas que impulsan a las familias a estas uniones. Sin embargo, la realidad demuestra que estas prácticas solo profundizan la pobreza y limitan las oportunidades de estudio para las niñas madres hoy. Es imperativo que las autoridades regionales y locales implementen medidas de protección efectivas para evitar que más niñas pierdan su valiosa infancia.
El Día Internacional de la Mujer debe servir para reflexionar sobre los desafíos pendientes en la lucha contra la violencia de género nacional. Solo mediante un cambio cultural profundo podremos asegurar que nuestras niñas crezcan en entornos seguros, libres de abusos y de uniones impuestas.

