- La inversión supera los S/18.8 millones, con avances principalmente en la carretera hacia Pumamarca, mientras los trabajos de acondicionamiento del complejo arqueológico aún permanecen en 0%.
Con el objetivo de incorporar el complejo arqueológico de Pumamarca al circuito turístico del Valle Sagrado y atraer a más visitantes nacionales y extranjeros, el Gobierno Regional del Cusco ejecuta un proyecto de más de S/18.8 millones que contempla mejorar la carretera Ollantaytambo-Pumamarca, construir un espacio de recepción, un mirador, puentes peatonales y servicios higiénicos, además de instalar señalización y acondicionar el patrimonio arqueológico.
La Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) ha identificado que las obras ya superan la mitad de avance. Según las proyecciones del Gobierno Regional del Cusco, una vez culminado el proyecto, Pumamarca podría recibir a más de 300 mil visitantes al año, lo que generaría nuevas oportunidades para el turismo y los negocios vinculados a esta actividad.
Este potencial se suma al flujo turístico que ya recibe Ollantaytambo, un distrito que concentra un importante número de visitantes por su conexión con Machu Picchu. El Parque Arqueológico de Ollantaytambo recibió 891 mil visitantes durante 2025, según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). Para Erick Chuquitapa, economista de REDES, llevar parte de este flujo hacia otros atractivos del distrito podría generar nuevas oportunidades para los negocios de transporte, alimentación, comercio y otros servicios.
“Ollantaytambo ya es un destino muy visitado, pero diversificar su oferta con rutas como Pumamarca o Pinkuylluna invita al viajero a prolongar aún más su estadía. Este tiempo adicional activa un efecto multiplicador en la economía: eleva el gasto en servicios locales e integra a pequeños emprendedores al circuito turístico”, añadió el especialista.
Retos pendientes para aprovechar su potencial
Sin embargo, para concretar esta apuesta, las obras previstas deben avanzar y el plazo para completar estas acciones es ajustado. Las actividades de capacitación y cultura turística deben estar listas el 1 de enero de 2027, mientras que las principales obras deben estar listas el 30 de enero.
Hasta el momento, la mejora de la carretera registra 86% de avance físico y las áreas para comercio artesanal y estacionamiento, 82%. En cambio, aún no comienzan los trabajos de acondicionamiento de Pumamarca, la instalación de señalización turística en Ollantaytambo, la capacitación de los prestadores de servicios turísticos ni las acciones para fortalecer los conocimientos de la población local sobre turismo. Estas cuatro acciones registran 0% de avance, según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Esto ocurre en un proyecto que fue declarado viable en agosto de 2013 y previsto para terminar en 2014. Sin embargo, recién en febrero de 2017 se contrató la elaboración de los estudios necesarios para iniciar las obras, que fueron aprobados en julio de 2018. Los trabajos físicos comenzaron en marzo de 2023 y, desde entonces, el monto de la inversión pasó de S/4.9 millones a más de S/18.8 millones, casi cuatro veces más.
En este proceso, la Contraloría alertó que el dinero gastado ha avanzado a un ritmo mayor que las obras realizadas. En diciembre de 2025, el acceso vehicular a Pumamarca había utilizado 94.4% de su presupuesto, pero registraba 79.2% de avance físico. En el acondicionamiento turístico, la diferencia era mayor: en abril de 2026 se había gastado 69.2% del presupuesto, mientras las obras llegaban a 44.2%. A ello se sumaron dificultades como la falta de concreto, que obligó a detener algunos trabajos.
“Un desbalance entre el dinero invertido y el avance físico de las obras genera el riesgo de que el presupuesto se termine antes de que la obra esté concluida, que los trabajos se detengan durante semanas o meses y que los plazos se extiendan por la necesidad de solicitar más recursos públicos”, explica el economista de REDES. Para el especialista, sin embargo, mientras las obras se retrasan, el distrito también deja de aprovechar las oportunidades que estos atractivos pueden generar para los negocios y las familias locales.
“Todo ello ocurre en nuestra región donde el turismo tiene un peso importante en la economía. Según la Cámara de Comercio y Turismo de Cusco, esta actividad representa alrededor del 14% del PBI regional y genera un importante número de empleos vinculados a servicios como alojamiento, alimentación, transporte y comercio. En este contexto, ampliar la oferta turística puede contribuir a llevar visitantes hacia nuevos atractivos y generar actividad para más negocios locales”, finalizó Chuquitapa.


