La falta de recursos de la Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas (DGBPD) viene dificultando las investigaciones humanitarias para encontrar a personas desaparecidas durante el periodo de violencia de 1980-2000.
La situación quedó expuesta durante las diligencias realizadas en Uchuraccay, Huanta, donde el Ministerio Público recuperó los restos de tres campesinos desaparecidos desde diciembre de 1983. Según informó la Fiscalía, la DGBPD no pudo participar en estas acciones debido a limitaciones presupuestales, una situación que también estaría afectando otras investigaciones humanitarias.
Ayacucho concentra una de las mayores cifras de personas desaparecidas registradas por el RENADE. Un reporte oficial consigna 10 562 registros asociados al departamento, equivalentes al 47,4 % del total consignado en ese reporte.
La DGBPD, dependencia del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, tiene a su cargo implementar el proceso de búsqueda humanitaria. Actualmente cuenta con una oficina regional en Ayacucho.
Uchuraccay: 43 años después
Los restos recuperados corresponden a Daniel Chocce Ayala (42), Simón Figueroa Cunto (22) e Ignacio Figueroa Gavilán (47), quienes, según la investigación humanitaria consignada en el texto, habrían sido ejecutados el 24 de diciembre de 1983 en la antigua escuela de Uchuraccay.
Los restos serán sometidos a análisis forenses para determinar plenamente su identidad y posteriormente ser entregados a sus familiares para una sepultura digna, de acuerdo con sus costumbres.
Para estas familias, la búsqueda representa más de cuatro décadas de espera. La recuperación de los restos permite avanzar en la identificación de lo ocurrido y cerrar una etapa pendiente para sus familiares.
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