El financiamiento terminó siendo uno de los principales vacíos del debate de candidatos al Gobierno Regional de Junín, realizado el último martes 8 de setiembre; quienes plantearon hospitales de alta complejidad, carreteras de cuatro carriles, cientos de puentes, programas contra la anemia y grandes proyectos productivos, sin presentar un cálculo integral del costo de sus propuestas ni una hoja de ruta presupuestal para ejecutarlas.
La advertencia más concreta la formuló César Merea Tello, candidato de Batalla Perú, quien sostuvo que la próxima gestión podría recibir alrededor de 445 proyectos en proceso sin presupuesto garantizado y planteó realizar un cierre financiero y físico para determinar qué obras deben continuar, cuáles requieren reprogramación y cuáles deberían ser sometidas a evaluación, además de buscar recursos mediante mecanismos como Obras por Impuestos y coordinación con el Gobierno Nacional.
El debate también mostró que no existe consenso sobre cómo ejecutar las obras. Arnoldo Malma, de Alianza para el Progreso, propuso priorizar la administración directa y cuestionó la participación de empresas chinas en proyectos regionales, mientras que Dimas Aliaga, de Renovación Popular, respondió que ese mecanismo puede funcionar en determinadas obras, pero advirtió que resulta complicado aplicarlo a proyectos complejos como colegios y puentes por las capacidades técnicas que requieren.
Malma también planteó recurrir a la cooperación técnica internacional, pero Aliaga sostuvo que ese mecanismo permitiría conseguir apenas entre S/2 millones y S/3 millones, una cifra que consideró insuficiente para financiar los grandes proyectos planteados, trasladando así la discusión desde las promesas hacia la capacidad real de conseguir recursos.
José Miguel Álvarez, de Acción Popular, puso sobre la mesa otro mecanismo al sostener que Junín tendría cerca de S/3 mil millones disponibles para Obras por Impuestos en un horizonte de 20 años, de los cuales, según afirmó, solo se habrían ejecutado S/158 millones, por lo que planteó utilizar con mayor intensidad la participación privada para financiar infraestructura de mayor escala y cuestionó que la región se concentre en proyectos pequeños.
Su propuesta estuvo ligada a una visión de infraestructura regional de largo plazo, con nuevas rutas para descongestionar la Carretera Central, recuperación del sistema ferroviario, desarrollo de aeropuertos y proyectos productivos vinculados principalmente a la ganadería y a la transformación de productos de la selva central, aunque tampoco presentó en el debate un presupuesto global para ejecutar ese programa.
En salud, las promesas también superaron el detalle financiero. Juan Mael Palomino, de Juntos por el Perú, propuso un hospital de alta complejidad, otro especializado en enfermedades vinculadas a la altura y la culminación de establecimientos de salud pendientes, mientras Fernando Orihuela, de Podemos Perú, planteó continuar las obras iniciadas en gestiones anteriores y ampliar la infraestructura del primer nivel de atención.
La anemia fue otro ejemplo de propuestas con metas concretas, pero sin una estructura presupuestal detallada. Adolfo Rojas, de FREPAP, propuso su programa “Infancia de Hierro” para reducir la anemia infantil por debajo del 20%, con seguimiento individual de niños y gestantes y producción local de alimentos de alto valor nutricional, mientras Orihuela sostuvo que en su pasada gestión (2019-2022) se redujeron los indicadores de anemia y desnutrición y Aliaga planteó bajar la anemia de alrededor del 50% al 40%.
Las cifras utilizadas por los candidatos tampoco fueron presentadas bajo una misma fuente o metodología, por lo que no permiten establecer una comparación directa entre sus diagnósticos, especialmente cuando se mencionaron porcentajes distintos de anemia y de brecha de infraestructura educativa.
El problema de fondo quedó así expuesto: los candidatos expusieron qué quieren, pero ninguno presentó un presupuesto integral que permita saber cuánto costará cumplir ese programa, qué proyectos tendrán prioridad y qué recursos quedarán disponibles después de atender las obras heredadas.
La pregunta sigue planteada: ¿cómo financiarán sus nuevos proyectos sin dejar inconclusas las obras pendientes que recibirá?
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