Carol, una paciente con cáncer, publicó en su cuenta de Facebook un testimonio desgarrador. Contó que padece un tipo de cáncer que requiere inmunoterapia cada 21 días durante al menos cinco años. Sin embargo, desde hace cuatro ciclos vive con la incertidumbre de no saber si podrá recibir el tratamiento completo.
Después de su radioterapia, cuando acudió a retomar la terapia, ya existían alertas sobre la falta de pertuzumab, un medicamento clave para su tratamiento. El personal de enfermería le advirtió que el fármaco no estaba disponible.
“En el siguiente ciclo no recibí el tratamiento completo”, escribió hace una semana. “La próxima semana debo volver a recibir mi tratamiento, pero hoy me informaron que nuevamente no hay pertuzumab disponible”.
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Cada dosis, si se compra de forma privada, cuesta entre 8,000 y 10,000 soles, un monto inalcanzable para la mayoría de los pacientes.
Seis días después volvió a escribir: “Amigos, luego de estar casi todos los días en el hospital, después de buenos y malos tratos, he recibido mi medicación”. Sin embargo, añadió: “En este camino he conocido pacientes que todavía no pueden acceder a su medicación; llevan semanas esperando”.
Una odisea
Cientos de pacientes viven la misma incertidumbre que Carol. Desde hace meses, en Essalud no se sabe si habrá o no medicamentos para tratamientos contra el cáncer u otras enfermedades graves.
De un medicamento, muchas veces, depende la vida de un paciente. Pacientes con los que habló este medio señalan que no hay en stock pertuzumab, trastuzumab, triptorelina, anastrozol, fulvestrant ni ribociclib. Tampoco había, hasta hace dos semanas, reactivos para pruebas de VIH ni insumos para exámenes en cardiología.
Una mujer de más de sesenta años tuvo que esperar desde diciembre para hacerse la prueba del virus de inmunodeficiencia humana antes de someterse a una operación.
El desabastecimiento de medicamentos se suma a la larga espera que enfrentan los pacientes para recibir atención. Obtener una cita con un especialista se convierte en una odisea, al igual que realizarse un examen que confirme el diagnóstico, conseguir una cama hospitalaria o saber cuándo empezará un tratamiento.
Mientras un paciente sigue en lista de espera, muchas enfermedades avanzan sin dar tregua. Entretanto, el sistema de salud peruano aparece indolente ante el sufrimiento de miles de asegurados.
Días atrás renunció Segundo Acho Mego a la presidencia de Essalud después de un año en el cargo. Acho Mego es uno de los responsables de la crisis de desabastecimiento de medicamentos para enfermos graves en el seguro social. Fue el décimo presidente de Essalud en los últimos cinco años.
Acho Mego está vinculado a Alianza para el Progreso (APP), el partido de César Acuña. Denuncias periodísticas mostraron cómo durante su gestión se produjo un “copamiento político” del seguro social, con la contratación de más de una docena de afiliados a APP en puestos clave.
Entre ellos había personas cercanas a Richard Acuña, hijo de César Acuña, y a su esposa, la farandulera Brunella Horna.
APP también tuvo el control del Ministerio de Salud en varios tramos del último quinquenio. En ese periodo se registraron problemas por la falta de previsión en la compra de medicamentos e insumos esenciales.
Luis Quiróz, hasta hace unos días ministro de Salud, también está vinculado al entorno de los Acuña y fue uno de los responsables de haber dejado a miles de enfermos sin atención ni medicinas.

