La inversión privada en el Perú registró un sólido crecimiento de diez puntos porcentuales durante el cierre del pasado año dos mil veinticinco actualmente. El Banco Central de Reserva del Perú informó que este resultado positivo respondió directamente al dinamismo de los sectores mineros y no mineros. La inversión no residencial, que comprende el gasto empresarial para ampliar capacidad productiva, avanzó un trece por ciento durante todo el periodo anual. Este desempeño destacado se mantuvo constante en un contexto de recuperación progresiva de la actividad económica nacional frente a los desafíos globales. Durante el cuarto trimestre del año, la inversión privada mantuvo un ritmo elevado al expandirse un diez punto uno por ciento interanual hoy. El ente emisor resaltó que el fuerte repunte del sector minero fue el principal motor de esta expansión económica regional.
La inversión minera aumentó un treinta y tres punto siete por ciento, logrando una de sus mayores tasas registradas desde el año dos mil doce. Este repunte sostiene la confianza de los mercados internacionales y fortalece la estructura de la inversión privada en el Perú para este año. Asimismo, la inversión residencial, enfocada en la construcción de viviendas y departamentos, aceleró su crecimiento interanual hasta alcanzar un cinco punto tres. Este dinamismo en el sector inmobiliario está asociado directamente a la autoconstrucción y la recuperación de los ingresos reales en el mercado formal. El mayor empleo registrado durante el último semestre permitió que las familias peruanas inviertan nuevamente en el mejoramiento de sus hogares. La infraestructura productiva y el sector minero continúan siendo los pilares que garantizan la estabilidad de las finanzas públicas nacionales actualmente.
Impacto estructural y futuro de la inversión privada en el Perú
El crecimiento de la inversión no residencial demuestra que las empresas locales están apostando por la ampliación de sus plantas y equipos hoy día. La recuperación de los ingresos reales en el mercado laboral formal ha generado un efecto multiplicador positivo en la demanda de viviendas nuevas. Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva, ha señalado anteriormente que la inversión privada es el motor fundamental del crecimiento económico. Los proyectos de infraestructura pública y privada iniciados durante el cuarto trimestre aseguran una continuidad operativa para los primeros meses del dos mil veintiséis. La estabilidad de las reglas de juego resulta vital para que el sector minero siga reportando tasas de crecimiento superiores al treinta por ciento. El sector construcción se beneficia del dinamismo inmobiliario y de la inversión estatal en obras de saneamiento básico regional.
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La autoconstrucción sigue representando una parte importante de la inversión residencial en las principales ciudades de toda la costa y sierra peruana. El sistema financiero ha facilitado el acceso a créditos hipotecarios gracias a la reducción progresiva de las tasas de interés referenciales este año. La confianza empresarial se mantiene en niveles optimistas lo que permite proyectar un escenario favorable para los nuevos emprendimientos de gran escala. Es fundamental que las políticas públicas sigan incentivando la formalización del empleo para sostener el consumo y la inversión en los hogares. El Perú se posiciona como un destino atractivo para los capitales extranjeros que buscan rentabilidad en sectores estratégicos como energía y minas. La infraestructura productiva nacional requiere de un mantenimiento constante para no frenar el ritmo de expansión alcanzado por el sector privado nacional.

